Empleo y Trabajo

El tax return en Australia: funcionamiento y claves

Hay una escena que se repite casi cada julio entre quienes llegamos a Australia con un visado Working Holiday: el momento de revisar el income statement —antes lo llamábamos Group Certificate o…

El tax return en Australia: funcionamiento y claves

Hay una escena que se repite casi cada julio entre quienes llegamos a Australia con un visado Working Holiday: el momento de revisar el income statement —antes lo llamábamos Group Certificate o payment summary— que aparece en el portal de la ATO, mirar el apartado de tax withheld y preguntarnos si esa cifra tiene sentido. Solemos vivirla con una mezcla de alivio —«al menos algo me devolvieron»— y de duda, porque no siempre sabemos qué porcentaje nos han aplicado, quién lo ha calculado o por qué dos nóminas aparentemente parecidas pueden acabar con retenciones distintas.

Lo cierto es que la devolución de impuestos en Australia para quienes tienen un visado Working Holiday no funciona exactamente como la declaración de la renta que conocemos en España. Existe un régimen específico para los Working Holiday Makers (WHM), con tipos propios, reglas particulares para los empleadores y una relación bastante menos intuitiva entre lo que se retiene cada semana y lo que finalmente se debe pagar. Comprender ese marco antes de empezar a trabajar no es un lujo burocrático: puede ser la diferencia entre cerrar la experiencia con un colchón razonable o con la sensación de haber dejado dinero —y energía— por el camino.

El sistema impositivo para Working Holiday Makers: tipos y retenciones que nos aplican

Para entender por qué funciona como funciona el tax return Australia backpacker, lo primero que necesitamos es aceptar una premisa incómoda: el sistema no nos trata como a un residente fiscal australiano por el mero hecho de vivir allí unos meses. Australia aplica a los titulares de determinados visados de vacaciones y trabajo un régimen especial, diseñado para una estancia temporal y con una escala distinta de la que se aplica a muchos residentes.

Eso significa que, mientras un residente fiscal puede beneficiarse del mínimo exento y de una escala progresiva diferente, un WHM tributa normalmente desde el primer dólar de ingresos sujetos a imposición. En el tramo inicial, el tipo específico es del 15% sobre los primeros 45.000 AUD de ingresos anuales. A partir de ahí, la escala cambia. Y aquí conviene no quedarse con una tabla simplificada que termina demasiado pronto, porque el tramo superior no es un bloque único del 37%.

La escala que debemos tener en mente es esta:

Tramo de ingresos anuales (AUD)Tipo aplicable al WHM
0 – 45.00015%
45.001 – 135.00030%
135.001 – 190.00037%
Más de 190.00045%

La diferencia entre los dos últimos tramos puede parecer irrelevante para la mayoría de las personas que viajan con una Working Holiday. En la práctica, muchos trabajadores se mantienen por debajo de 45.000 AUD durante el ejercicio fiscal o encadenan empleos temporales sin acercarse a los ingresos más altos. Pero sigue siendo importante explicarlo bien: presentar «el 37% desde 135.001 AUD en adelante» convierte una escala limitada en un tipo permanente y puede llevar a calcular mal la cuota final cuando se suman varios trabajos, ingresos cualificados o una estancia más larga.

Además, estos son los tipos aplicables a efectos del impuesto, no necesariamente el porcentaje que veremos reflejado de forma idéntica en cada nómina. La retención que hace el empleador depende de la información que le hayamos proporcionado y de su situación como empleador de WHM. Por eso una nómina no siempre permite anticipar por sí sola el resultado de la declaración.

Hay tres piezas que conviene separar desde el principio:

  • El impuesto que corresponde pagar al terminar el ejercicio fiscal. Se calcula sobre el conjunto de los ingresos y de las circunstancias fiscales del año.
  • La retención practicada por cada empleador. Es un adelanto del impuesto, no una sentencia definitiva sobre lo que debemos.
  • La posible devolución. Solo aparece cuando se ha retenido más de lo que finalmente corresponde, o cuando existe algún ajuste que debemos reclamar mediante la declaración.

Confundir estos tres conceptos es la razón por la que muchas personas hablan de «recuperar los impuestos» como si Australia devolviera automáticamente una parte del sueldo. El tax return no es un premio por haber trabajado con un visado concreto. Es el ajuste final entre lo que se ha retenido y lo que realmente corresponde pagar.

Lo más caro que puede hacerse un Working Holiday en Australia no suele ser el alquiler: suele ser no pedir el TFN a tiempo o no comprobar cómo está registrado el empleador.

La importancia del Tax File Number y del registro del empleador

Si tuviéramos que señalar dos decisiones que pueden cambiar mucho el resultado de los impuestos de una Working Holiday, serían estas: tramitar el Tax File Number cuanto antes y comprobar que el empleador sabe gestionar correctamente la contratación de WHM. No son gestiones especialmente complejas, pero sí son de esas cosas que se dejan para «mañana» cuando acabamos de aterrizar, todavía no tenemos casa fija y lo urgente parece encontrar el primer trabajo.

El Tax File Number, o TFN, es nuestro identificador fiscal en Australia. Se solicita gratuitamente a través de la ATO y debemos facilitarlo al empleador cuando nos lo pida, junto con el resto de datos necesarios para preparar la nómina. Tenerlo evita que se aplique la retención máxima que corresponde cuando el trabajador no ha comunicado su número fiscal. En el caso de un empleado sin TFN registrado, la retención puede alcanzar el 45% sobre los ingresos, una diferencia enorme frente al 15% inicial del régimen WHM.

La magnitud se entiende mejor con un ejemplo sencillo. Si en una semana cobramos 1.000 AUD, una diferencia de treinta puntos porcentuales supone que alrededor de 300 AUD adicionales pueden quedar retenidos en esa nómina. Ese dinero no desaparece necesariamente para siempre: si la retención ha sido superior a la cantidad que finalmente corresponde, podremos ajustar la situación al presentar la declaración. Pero habrá que hacerlo, y mientras tanto habremos cobrado bastante menos de lo esperado.

El TFN no sustituye a una nómina correcta ni garantiza por sí solo que todo esté bien. También debemos revisar que nuestros datos estén introducidos sin errores y que el nombre utilizado por el empleador coincida con nuestra documentación fiscal. Un número mal anotado, una cuenta de empleado duplicada o varios pagadores que no aplican correctamente la información pueden complicar el cierre del ejercicio.

El empleador registrado como empleador de WHM

El segundo punto es el registro del empleador. No basta con que una empresa tenga un ABN o con que nos pague mediante transferencia bancaria. Para aplicar el régimen específico de los Working Holiday Makers, el empleador debe figurar ante la ATO como empleador registrado para contratar a trabajadores con este tipo de visado.

Desde julio de 2024, cuando el empleador no está registrado como tal, la retención aplicable a los ingresos de un WHM es del 30%. Antes de esa fecha, el porcentaje era del 32,5%. La reducción fue bienvenida, pero seguimos hablando del doble del tipo inicial que normalmente esperamos cuando todo está correctamente configurado.

La comprobación práctica empieza por pedir el Australian Business Number (ABN) del negocio y consultar su situación en la información pública de la ATO. No siempre es una conversación cómoda, especialmente cuando acabamos de llegar y dependemos de que nos den el primer turno. En las sesiones de orientación aparece a menudo la misma preocupación: «No quiero parecer desconfiado» o «Me da apuro preguntar por impuestos antes de empezar».

La respuesta es bastante menos dramática de lo que parece. Preguntar por el ABN y por la forma en que se va a registrar el empleo no es acusar al empleador de nada; es comprobar cómo va a funcionar nuestra nómina. También sirve para detectar señales de alerta antes de acumular semanas de trabajo: pagos en efectivo sin recibo, ausencia de payslips, un empleador que no quiere facilitar sus datos o una explicación vaga sobre la retención.

Podemos revisar estos puntos cada vez que cambiamos de empleo:

1. Que el empleador nos haya pedido el TFN y lo haya incorporado correctamente a la nómina.

2. Que figure como empleador registrado de Working Holiday Makers si pretende aplicar el régimen específico.

3. Que recibamos un payslip con el salario bruto, la retención de impuestos, la aportación de superannuation y las horas trabajadas.

4. Que la cantidad que llega a nuestra cuenta se corresponda con lo que aparece en la nómina.

5. Que conservemos los documentos de todos los empleadores, incluso de los trabajos cortos de unas pocas semanas.

La vergüenza de plantear estas preguntas al principio suele durar unos minutos. La confusión de descubrir en junio que durante meses nos han retenido un porcentaje distinto puede durar bastante más.

El caso Addy y el acceso al mínimo exento, que no siempre nos incluye

En noviembre de 2021, el Tribunal Supremo de Australia dictó una sentencia que cambió la interpretación fiscal para un grupo concreto de titulares del visado Working Holiday. El caso, conocido como Addy v Commissioner of Taxation, reconoció que determinados WHM podían ser considerados residentes fiscales a efectos de la aplicación de un acuerdo internacional y, por tanto, tributar con la escala correspondiente a los residentes australianos. Entre las consecuencias más relevantes estaba el acceso al mínimo exento de 18.200 AUD anuales.

La diferencia sobre el papel es considerable. Bajo el régimen WHM ordinario, los primeros ingresos tributan al 15%. Si se cumplen las condiciones del caso Addy y se puede aplicar la escala de residente, los primeros 18.200 AUD pueden quedar dentro del tramo libre de impuestos. Esto no significa que cualquier persona con una Working Holiday pueda marcar una casilla y recuperar automáticamente todo lo retenido. La nacionalidad, el acuerdo aplicable y la residencia fiscal deben analizarse conjuntamente.

La sentencia se relaciona con países con los que Australia tiene acuerdos de no discriminación, conocidos como NDA por sus siglas en inglés. En la lista que manejamos habitualmente figuran Reino Unido, Alemania, Chile, Israel, Japón, Finlandia, Noruega y Turquía. Para los nacionales de esos países, el resultado de la declaración puede ser diferente si además cumplen los requisitos necesarios para que se les reconozca la residencia fiscal en el sentido relevante para este caso.

Aquí es donde suelen aparecer los malentendidos. «He vivido más de seis meses en Australia» no es, por sí solo, una respuesta suficiente. La residencia fiscal no se decide únicamente por contar días. Se tienen en cuenta las circunstancias de la estancia, la vivienda, la intención, los vínculos mantenidos y otros elementos del caso concreto. Tampoco debemos confundir la residencia fiscal con la residencia migratoria: tener un visado temporal no resuelve automáticamente la primera cuestión.

España, por ejemplo, no figura en la lista de países con NDA que permite invocar esta vía en los términos descritos. Por eso, en el momento actual, los trabajadores españoles con visado Working Holiday no pueden acogerse al caso Addy por el simple hecho de ser residentes fiscales en Australia durante su estancia. La decepción suele ser proporcional a la esperanza que se había generado tras leer una explicación incompleta en un foro, pero es preferible conocer el límite antes de hacer cálculos con un dinero que probablemente no llegará.

También hay que evitar el error contrario: pensar que, al no poder aplicar Addy, el tax return deja de tener sentido. El régimen general del 15% sobre los primeros 45.000 AUD sigue siendo relevante, y presentar la declaración puede servir para corregir retenciones excesivas, declarar ingresos de varios empleadores o resolver discrepancias en los datos. La clave es no confundir una posible devolución por exceso de retención con el acceso al mínimo exento.

El caso Addy abrió una puerta importante, pero no una puerta universal: la nacionalidad y la situación fiscal concreta siguen determinando quién puede cruzarla.

Calendario fiscal y obligaciones reales al presentar la declaración

El año fiscal australiano va del 1 de julio al 30 de junio. Es una diferencia pequeña en apariencia y bastante importante en la práctica, porque obliga a separar el año natural del ejercicio que utiliza la ATO. Los ingresos obtenidos entre julio de 2024 y junio de 2025, por ejemplo, pertenecen al ejercicio fiscal 2024-25.

Esto puede resultar confuso si hemos llegado a mitad de año o si hemos trabajado en varios lugares. Una persona que empiece a trabajar en febrero de 2025 tendrá sus ingresos incluidos en el ejercicio 2024-25, aunque para ella la experiencia australiana esté apenas comenzando. Si continúa trabajando después del 1 de julio, esos nuevos ingresos pertenecerán ya al ejercicio 2025-26. No es un detalle puramente administrativo: los límites, las retenciones y la suma total de ingresos se calculan dentro de cada ejercicio.

La fecha límite habitual para presentar una declaración individual por cuenta propia es el 31 de octubre. Cuando se utiliza un agente fiscal, el calendario puede ser distinto, siempre que se cumplan las condiciones y los plazos del agente. En cualquier caso, no conviene esperar al último momento para descubrir que falta un income statement, que un empleador todavía no ha cerrado sus datos o que hemos olvidado una cuenta de superannuation.

En julio y agosto solemos estar pendientes del siguiente empleo, del alojamiento o del vuelo de salida. El papeleo queda detrás de todo eso hasta que se convierte en una urgencia. Sin embargo, la declaración es más sencilla cuando tenemos reunidos desde el principio:

  • Los income statements de todos los empleadores.
  • Los payslips y comprobantes de las retenciones.
  • Los datos del TFN y de la cuenta de la ATO.
  • La información de los fondos de superannuation.
  • Los justificantes de gastos que puedan ser deducibles y que estén directamente relacionados con la obtención de ingresos.
  • La documentación de salida del país y del visado, si resulta relevante para la solicitud posterior del DASP.

¿Tenemos siempre que presentar la declaración?

No todos los WHM están obligados a presentar una declaración individual en todas las circunstancias. Si durante el ejercicio fiscal nuestros ingresos fueron inferiores a 45.001 AUD, el empleador estaba correctamente registrado y se aplicó el tipo correspondiente, es posible que la retención ya haya sido la adecuada y que no sea necesario presentar una declaración. Eso no significa que debamos ignorar la situación sin revisarla: la obligación concreta depende del conjunto de ingresos y circunstancias del ejercicio.

Presentarla puede ser necesario o conveniente en varios casos:

  • Hemos trabajado para varios empleadores y queremos comprobar que todos los ingresos aparecen correctamente.
  • Nos han retenido un porcentaje elevado por no haber facilitado el TFN.
  • Algún empleador no estaba registrado y se aplicó una retención del 30%.
  • Pretendemos reclamar un ajuste relacionado con el caso Addy y podemos justificar que cumplimos las condiciones.
  • Tenemos gastos directamente vinculados al trabajo que reúnen los requisitos para ser deducibles.
  • La ATO nos ha solicitado expresamente que presentemos la declaración.
  • Queremos dejar cerrada nuestra situación fiscal antes de abandonar Australia.

Con las deducciones hay que ser especialmente prudentes. No todo lo que hemos pagado durante el viaje se convierte en un gasto profesional. El alojamiento habitual, la comida, los desplazamientos personales o el viaje por Australia forman parte normalmente de nuestra vida en el país, no de una actividad laboral deducible. Que un gasto haya ocurrido mientras teníamos trabajo no basta para incluirlo. Debe existir una relación directa con la obtención de ingresos y debemos conservar la documentación que lo respalde.

La idea de «presento la declaración y ya veré qué me devuelven» puede funcionar como punto de partida, pero no como estrategia. Antes de enviarla conviene revisar que los ingresos están completos, que las retenciones coinciden y que no se han incluido gastos por intuición. Una devolución demasiado optimista basada en deducciones que no corresponden puede acabar en una rectificación posterior.

La Superannuation: lo que se acumula no es lo que finalmente recuperamos

Hay otra cantidad que normalmente se acumula mientras trabajamos en Australia: la aportación obligatoria a la Superannuation. No debemos describirla como un porcentaje único válido para todas las estancias, porque la tasa ha cambiado y, además, no se calcula necesariamente sobre todo el salario bruto.

Hasta el 30 de junio de 2025, la contribución obligatoria general es del 11,5%. Desde el 1 de julio de 2025, pasa al 12%. El cálculo se realiza sobre los ingresos ordinarios sujetos a superannuation —los llamados ordinary time earnings—, no automáticamente sobre cada dólar que aparezca en el salario bruto. Dependiendo de cómo esté compuesto el pago, pueden existir conceptos que no entren en esa base.

La aportación la realiza el empleador en nuestro nombre y debe ingresar el dinero en un fondo de superannuation. En la nómina debería aparecer la información correspondiente, aunque el ingreso en el fondo no siempre se produce el mismo día en que cobramos el salario. Por eso merece la pena comprobar el estado de la cuenta del fondo y no limitarse a sumar porcentajes sobre el neto recibido.

Periodo en el que se genera la aportaciónTasa obligatoria generalBase de cálculo
Hasta el 30 de junio de 202511,5%Ingresos ordinarios sujetos a superannuation
Desde el 1 de julio de 202512%Ingresos ordinarios sujetos a superannuation

La diferencia entre salario bruto y ordinary time earnings tiene una consecuencia práctica: no podemos calcular con precisión cuánto habrá en el fondo multiplicando sin más el total bruto de todas las nóminas por el 11,5% o por el 12%. Las horas extraordinarias, determinadas bonificaciones, pagos puntuales u otros conceptos pueden recibir un tratamiento distinto. Si vemos que la aportación no coincide exactamente con el porcentaje aplicado al bruto, no significa automáticamente que exista un error; debemos mirar qué conceptos forman parte de la base.

El reembolso mediante el DASP

Mientras seguimos en Australia, la superannuation no funciona como dinero disponible para gastar. Al abandonar el país de forma definitiva y cuando se cumplen las condiciones asociadas al visado, podemos solicitar el reembolso mediante el trámite conocido como Departing Australia Superannuation Payment, o DASP. La solicitud se gestiona con el fondo correspondiente y exige acreditar la salida y la situación del visado, entre otros datos.

La sorpresa habitual llega al descubrir que el reembolso no es íntegro. Desde el 1 de julio de 2017, los titulares de un visado Working Holiday están sujetos a una retención del 65% sobre el importe del DASP. En términos sencillos, de cada 1.000 AUD acumulados, el resultado aproximado después de esa retención sería de 350 AUD. No es una devolución de impuestos ordinaria ni se solicita dentro del tax return: son dos trámites distintos, con momentos y reglas diferentes.

La cifra que recuperaremos dependerá de lo que realmente se haya ingresado en el fondo, de los rendimientos o ajustes aplicables y del impuesto retenido al tramitar el DASP. Por eso conviene no presentar la superannuation como «un 11,5% o un 12% extra que cobraremos al final». Es una aportación obligatoria al fondo durante el empleo, sujeta a una retención muy elevada cuando se solicita desde fuera del sistema australiano.

Desde el primer mes de trabajo deberíamos guardar:

  • El nombre y los datos del fondo de superannuation.
  • El número de cuenta o identificador de miembro.
  • Las nóminas donde aparecen las aportaciones.
  • Las comunicaciones del fondo.
  • Los datos del empleador que realizó cada ingreso.
  • La documentación relacionada con la salida del país y la cancelación o expiración del visado.

Si hemos cambiado muchas veces de empleo, también podemos acabar con varias cuentas de superannuation abiertas. No siempre es urgente moverlas mientras estamos concentrados en trabajar y viajar, pero sí conviene saber dónde está cada saldo antes de solicitar el DASP. Una cuenta olvidada no deja de existir por el hecho de que hayamos cambiado de ciudad o de empleador.

La Superannuation no es un dinero que se devuelve entero: es una aportación laboral que, al solicitarse mediante el DASP como titular de una Working Holiday, queda sujeta a una retención del 65%.

Cerrar el ciclo fiscal como parte del cierre del viaje

Cerrar el ciclo fiscal en Australia no debería convertirse en otra fuente de estrés al final de la estancia. Es una tarea administrativa, sí, pero también una forma de evitar que el viaje termine con documentos dispersos, empleadores imposibles de localizar y cálculos hechos de memoria desde el aeropuerto.

Nuestra forma de ordenar el proceso empieza mucho antes de presentar nada. Al incorporarnos a cada trabajo, debemos pedir el TFN, confirmar cómo se ha registrado el empleo y guardar cada nómina. Después, cuando termina el ejercicio fiscal, toca reunir los income statements, comprobar los ingresos y decidir si existe una razón real para presentar la declaración. El DASP se deja para su propio momento: no es una extensión automática del tax return y no debemos mezclar ambos cálculos.

Las tres preguntas que mejor ordenan la situación son bastante concretas:

1. ¿Cuánto me han retenido? No cuánto esperaba cobrar ni cuánto me llegó al banco, sino la cantidad que figura como impuesto retenido en el conjunto de las nóminas.

2. ¿Qué tipo se ha aplicado y por qué? Puede ser el 15% inicial del régimen WHM, el 30% de un empleador no registrado o una retención más alta relacionada con la ausencia del TFN.

3. ¿Existe un motivo para presentar la declaración? La devolución no se activa por deseo, sino porque hay un exceso de retención, una obligación de declarar o una circunstancia que debe regularizarse.

A esas preguntas hay que añadir una cuarta cuando hacemos cuentas para volver a España: ¿estoy sumando también la superannuation como si fuera salario recuperable? La aportación obligatoria puede ser relevante, pero el importe que finalmente se recibe mediante el DASP se reduce de forma considerable por la retención del 65%. Además, desde el 1 de julio de 2025 la tasa de aportación es del 12%, mientras que para periodos anteriores al 1 de julio de 2025 era del 11,5%, y siempre debemos recordar que la base son los ingresos ordinarios sujetos a superannuation, no necesariamente todo el bruto.

La devolución de impuestos en Australia para una Working Holiday no se entiende mirando solo la cifra final que aparece en la cuenta. Hay que seguir el recorrido completo: cómo se registró el empleador, si entregamos el TFN, qué tipo correspondía a nuestros ingresos, en qué ejercicio fiscal trabajamos, si tenemos una obligación real de declarar y qué dinero permanece en la superannuation. Cuando esas piezas están ordenadas, el tax return deja de parecer una caja negra.

Y esa es, en el fondo, la parte útil de hacer bien los impuestos de la Working Holiday: no conseguir una devolución imaginaria, sino saber qué nos corresponde, evitar retenciones innecesarias y cerrar la experiencia australiana sin dejar asuntos importantes pendientes.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de impuesto me aplican por tener una Working Holiday en Australia?
El régimen específico para Working Holiday Makers aplica un 15% sobre los primeros 45.000 AUD anuales, un 30% entre 45.001 y 135.000 AUD, un 37% entre 135.001 y 190.000 AUD, y un 45% a partir de 190.000 AUD.
¿Qué pasa si no facilito mi Tax File Number al empleador?
Sin un TFN registrado, el empleador puede aplicar la retención máxima del 45% sobre los ingresos, frente al 15% inicial del régimen WHM. Ese dinero puede recuperarse al presentar la declaración, pero se cobra mucho menos durante la estancia.
¿Qué retención se aplica si mi empleador no está registrado como empleador de Working Holiday Makers?
Desde julio de 2024, si el empleador no está registrado como empleador de Working Holiday Makers, la retención aplicable es del 30%, el doble del tipo inicial del 15% que corresponde cuando todo está correctamente configurado.
¿Puedo acceder al mínimo exento de 18.200 AUD siendo español con Working Holiday?
No. El caso Addy solo beneficia a nacionales de países con acuerdo de no discriminación, como Reino Unido, Alemania, Chile o Japón. España no figura en esa lista, por lo que los trabajadores españoles no pueden acogerse a esta vía.
¿Cuándo tengo que presentar la declaración de la renta en Australia?
El año fiscal australiano va del 1 de julio al 30 de junio, y la fecha límite habitual para presentar la declaración individual por cuenta propia es el 31 de octubre. Si se utiliza un agente fiscal registrado, el plazo puede ampliarse.
¿Cuánto dinero recupero de la superannuation al salir de Australia?
Al solicitar el Departing Australia Superannuation Payment (DASP), los titulares de un visado Working Holiday están sujetos a una retención del 65% sobre el importe acumulado, por lo que de cada 1.000 AUD se reciben aproximadamente 350 AUD.